Actualidad inmobiliaria

Una joya modernista en Bilbao

Aunque su estética juegue al despiste, el mérito no es de Gaudí. La vivienda fue proyectada en 1902 por el arquitecto Luis Aladrén y la terminó Jean Baptiste Darroquy.

Si alguna vez has paseado por la Alameda Recalde, seguro que hay un edificio que te ha hecho frenar el paso. Es normal. Hablamos de la Casa Montero, uno de los inmuebles más singulares de Bilbao y una auténtica rareza tanto arquitectónica como inmobiliaria.

Muchos la conocen como la “Casa Gaudí” de Bilbao, aunque lo cierto es que el genio catalán nunca tuvo nada que ver con ella.

Un oasis de curvas en el centro de la ciudad

En una ciudad donde mandan las líneas clásicas, serias y funcionales, la Casa Montero rompe las reglas. Solo hay que quedarse un par de minutos mirándola para entenderlo: sus balcones ondulados, los miradores redondeados y esos detalles vegetales tallados en la fachada le dan una vida y un movimiento que no se ven en ningún otro portal de la zona.

Es precisamente ese aire orgánico lo que hace que la gente la asocie rápidamente con el modernismo catalán. Y es también lo que la convierte en una pieza de coleccionista dentro del mercado inmobiliario bilbaíno.

¿Quién la diseñó realmente?

Aunque su estética juegue al despiste, el mérito no es de Gaudí. La vivienda fue proyectada en 1902 por el arquitecto Luis Aladrén y la terminó Jean Baptiste Darroquy. Juntos levantaron uno de los mejores ejemplos de arquitectura modernista residencial de todo el País Vasco. Al ser un estilo tan escaso por aquí, su valor patrimonial es incalculable.

Por si fuera poco, el edificio esconde curiosidades que forman parte de la historia de la ciudad: ¿sabías que durante los años 80 fue la sede oficial del Athletic Club? Ese tipo de detalles no se compran con dinero; le dan al inmueble una identidad y un alma imposibles de replicar.

El nuevo lujo: buscar casas que tengan algo que contar

El mercado inmobiliario ha cambiado. Hoy en día, el comprador que busca algo exclusivo ya no se conforma solo con metros cuadrados o una buena zona (que la Casa Montero, estando en pleno centro, los tiene). Se busca personalidad e historia. Edificios catalogados como Bien de Interés Cultural que mantengan su esencia con el paso de los años.

Este tipo de propiedades no compiten por precio de mercado; compiten por identidad. Y ahí es donde barren al resto.

En GiFincas nos movemos por Bilbao como por nuestra casa, y sabemos de sobra que las mejores oportunidades inmobiliarias no siempre llevan un cartel en el balcón.

Si buscas una vivienda especial, de las que revalorizan tu patrimonio y te alejan de lo convencional, necesitas ojos profesionales que sepan filtrar el mercado con criterio. Porque casas hay muchas, pero joyas como la Casa Montero solo aparecen de vez en cuando.

Fuente: Cadenaser.com

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